Segunda victoria de la dupla británica con el Toyota Yaris WRC y, al igual que sucedió con la primera que lograron al volante de la montura nipona, suman los puntos necesarios para posicionarse al frente del campeonato. Evans-Martin evitaron las trampas que escondía la temible especial de ‘Çetibeli’ y sacan partido de los negativos resultados de sus oponentes en la lucha por el título. Ogier-Ingrassia se marchan de Turquía con las manos vacías tras una rotura de motor.

Todos los participantes coincidían. ”El Rally de Turquía se decidirá en Çetibeli”, comentaban. Y tanto que acertaron. Las dos pasadas por la especial reina de la quinta cita del FIA World Rally Championship definieron el resultado de la prueba más exigente del certamen. Si en el bucle matinal los acontecimientos en ella afectaron a la mayoría de equipos, la repetición a esos 38.15 kilómetros se cobró una baja importantísima, la de Ogier-Ingrassia. El display del Toyota #17 alarmó a sus tripulantes de la extremadamente elevada temperatura de un motor que acabaría humeando y dejando abandonados en la cuneta a los hexacampeones del mundo.

Por segunda vez, Evans-Martin salvaron los obstáculos y conservaron su ventaja en lo más alto de la clasificación. No obstante, la sombra de los pinchazos era muy alargada para Elfyn, que llegó a pensar que padecía uno al comienzo de la penúltima cronometrada. Afortunadamente para él, sus sensaciones diferían con la realidad y finalizó el evento otomano en la primera plaza, añadiendo dos puntos más a su botín de veinticinco en la Power Stage y desbancando del liderato del Mundial a sus compañeros de equipo franceses.

Neuville-Gilsoul, resignados, suman a un casillero que estaba a cero desde el pasado Rally de Suecia celebrado en febrero. Al menos cambian la tendencia negativa que acarreaban desde México con la segunda posición obtenida y el scratch en el tramo de bonificación en una jornada de las más imprevisibles en la historia del campeonato. Al Hyundai de los belgas acompañó en el podio otro i20 Coupé WRC, el de unos fantásticos Loeb-Elena, que regresaban a la competición después de un parón de ocho meses.

Rovanperä-Halttunen sobrevivieron en el cuarto lugar, justo por delante de los Ford de Greensmith-Edmondson y Lappi-Ferm, dañando estos últimos un amortiguador en su vehículo pero corriendo más suerte que Suninen-Lehtinen en el bucle inicial de la etapa. Tänak-Järveoja lograron cuatro puntos gracias a su registro en la Power Stage, situándose a 27 de Evans-Martin en la general del certamen.

En WRC2 triunfaron los suecos Tidemand-Barth, conservando la mecánica y superando a Fourmaux-Jamoul y Brynildsen-Minor, segundos y terceros, respectivamente.

En WRC3 tremenda la alegría de Kajetanowicz-Szczepaniak, que se recomponen de su accidente en Estonia ganando en la costa mediterránea. El cuadro de honor lo completaron Bulacia-Der Ohannesian y Avci-Vatansever, en ese orden.

Foto: Toyota Gazoo Racing WRT

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