Alternando cautela y agresividad durante la duodécima ronda del Mundial de Fórmula 1, Lewis Hamilton se anotó la nonagésimo segunda victoria de su trayectoria deportiva y se posiciona en solitario en la cima del ranking de triunfos del deporte. Unas leves precipitaciones en la primera vuelta modificaron por completo una clasificación liderada durante varios giros por Carlos Sainz. No obstante, la vuelta a la normalidad del asfalto hizo que los Mercedes despegasen al frente y fuesen escoltados en el podio por Max Verstappen.

Catorce años más tarde, el récord de victorias de Michael Schumacher cambia de dueño. Si en el anterior GP de Eifel Lewis Hamilton igualó los 91 triunfos del piloto alemán, el británico esfumó el empate en la siguiente oportunidad que le brindó el calendario y se sitúa en cabeza de un ranking histórico que, a buen seguro, continuará ampliando en las rondas venideras.

El Gran Premio de Portugal regresó a escena con un cielo amenazante que modificó el orden natural nada más apagarse el semáforo. Hamilton conservó el liderato en el corto sprint hacia la primera curva mientras Max Verstappen y Sergio Pérez superaban a Valtteri Bottas. Sin embargo, el finlandés se armó de valor con sus neumáticos medios y cuando el resto sufría para mantenerse en pista, él procedía a adelantar a los tres monoplazas que le precedían antes de concluir el giro inicial, en el que el holandés de Red Bull y el mejicano de Racing Point se tocaban, bajando este al fondo del grupo.

No obstante, Carlos Sainz comenzaba una escalada meteórica con un compuesto blando ideal en las condiciones mixtas, rebasando al Mercedes #77 y situándose al frente del pelotón durante cinco vueltas. Kimi Räikkönen, que partía decimosexto con similar calzado al del español, brillaba en el deslizante firme de Portimao, ascendiendo hasta la sexta posición.

Las ilusiones de ambos se diluyeron a los diez minutos, momento en el que las Pirelli de los bólidos más competitivos alcanzaron la ventana de funcionamiento óptimo. Así, los W11 de Valtteri Bottas y Lewis Hamilton regresaban a su hábitat natural, perseguidos por un Verstappen que las pasaba canutas para aguantar con los blandos el ritmo imprimido por los artefactos germanos. Tanto el McLaren de Carlos Sainz como el de Lando Norris perdían velocidad en la clase media y se veían superados por el Ferrari de Charles Leclerc, entre otros. La situación empeoraba para el #4 cuando Lance Stroll (Racing Point) dañaba su morro delantero en una maniobra desesperada que también condenó al propio canadiense, que recibiría una penalización de 5”.

Por delante, Bottas establecía una diferencia que rondaba los dos segundos sobre su compañero de equipo hasta que las traseras de su coche cedían ante el desgaste, impidiéndole frenar a un Hamilton ya ajeno a la extrema cautela con la que gestionó los compases iniciales de la carrera. La ventaja que ofrecían las ruedas que montaban con respecto a las empleadas por Verstappen eran sumamente abismales, descartándose el #33 rápidamente de la lucha por la victoria.

Hasta las cuarenta vueltas alargaron los Mercedes sus respectivos stints, optando después por equipar duros y cruzar bajo la bandera a cuadros con unas gomas en perfecto estado. La amplia renta de la que disponían permitía esa conservadora estrategia con la que confirmaron el doblete y su superioridad en un curso que dominan con mano de hierro. Lewis Hamilton rompió la plusmarca de uno de sus ídolos de la infancia y, al igual que su escudería, acaricia el séptimo título.

Verstappen concluyó en el tercer lugar sin opción de inquietar a las todopoderosas flechas negras. A espaldas del RB16 más rápido se situó Charles Leclerc en otro domingo estelar por su parte, salvando el honor de Ferrari y demostrando que las mejoras introducidas en el SF1000 caminan por la senda correcta.

Una batalla al límite entre Sergio Pérez, Pierre Gasly y Carlos Sainz centró la atención de los últimos giros al trazado portugués. El mejicano, protagonista de una remontada brillante, comandaba el trío. Pero a falta de dos vueltas, las negativas prestaciones de sus gomas le hacían sucumbir ante el de AlphaTauri y, posteriormente, también frente al español.

Esteban Ocon impartió una clase magistral de gestión de neumáticos, realizando su única parada a falta de una decena de giros para la conclusión del evento luso. El francés terminó en el octavo puesto, justo por delante de su vecino en el garaje, el australiano Daniel Ricciardo. Sebastian Vettel completó la zona de puntos tras rebasar con su Ferrari al Alfa Romeo de un Kimi Räikkönen que se marchó sin un más que merecido premio.

La presión sobre Alexander Albon se incrementa. El anglo-tailandés acabó una nefasta jornada en P12 y contemplando como el Red Bull de su jefe de filas le doblada. El tiempo y las oportunidades se le agotan para prolongar su estancia con los de las bebidas energéticas. Norris, condicionado por el incidente con Stroll, fue decimotercero, antecediendo al Williams de George Russell y al Alfa Romeo de Antonio Giovinazzi.

Los Haas de Kevin Magnussen y Romain Grosjean, sin contrato para la temporada próxima, acabaron decimosexto y decimoséptimo, respectivamente. Los estadounidenses se arriesgaron arrancando con duros en el VF-20 del danés, táctica con la que recogieron escasos frutos. Nicholas Latifi (Williams) y un desdibujado Daniil Kvyat (AlphaTauri) cerraron la tabla.

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