El piloto británico añadió una victoria más a su extenso palmarés en el Mundial de Fórmula 1 tras liderar la inmensa mayoría del Gran Premio de Bahréin, una ronda marcada por el terrorífico accidente que sufrió Romain Grosjean en la primera arrancada. El francés se tocó con Daniil Kvyat en la curva tres del trazado árabe, un incidente seguido por un violento impacto al guardarraíl en el que el cockpit de su Haas se convirtió en una bola de fuego de la que, milagrosamente, salió por su propio pie con leves quemaduras.

El riesgo y el automovilismo siempre han caminado juntos. Sin embargo, los increíbles avances en materia de seguridad permiten al Mundial de Fórmula 1 y sus pilotos respirar con cierta calma, y es que, después del incidente acaecido en la arrancada del Gran Premio de Bahréin, antepenúltima ronda del certamen, se ha corroborado la elevadísima eficacia ante fuertes impactos de los actuales monoplazas, fruto del incansable trabajo de la Federación Internacional de Automovilismo y los equipos.

La noche bahreiní se convirtió durante varios minutos en un auténtico infierno. Mientras Lewis Hamilton protagonizaba una impecable salida, al contrario que Valtteri Bottas con el segundo Mercedes, en la parte trasera de la parrilla las intensas luchas por escalar posiciones en la tabla se saldaron con un toque entre Romain Grosjean y Daniil Kvyat que paró el corazón de los allí presentes, al igual que el de los millones de aficionados a la especialidad repartidos alrededor del globo. El neumático trasero derecho del VF-20 del francés contactaba con el delantero izquierdo del AT01 ruso, enviándole directo contra unas vallas que partieron a la mitad el monoplaza estadounidense al mismo tiempo que este prendía en llamas.

Las imágenes eran estremecedoras. El cockpit en el que se encontraba Grosjean había atravesado las protecciones. Mientras las llamas se intensificaban, el #8, armado de sangre fría, saltó por encima del guardarraíl y recibía la inmediata atención del equipo médico, confirmándose posteriormente que el impactante accidente le ocasionó quemaduras leves en la muñeca y el tobillo. Como medida precautoria, el director de la Grand Prix Driver Association pasará la noche en el hospital.

Con una hora de interrupción de por medio, la carrera se reanudaba en parado, pero con Hamilton compartiendo línea con el Red Bull de Max Verstappen. No obstante, el siete veces campeón del mundo reaccionó a la perfección al semáforo, aunque la aparición del coche de seguridad a causa del vuelco de Lance Stroll (Racing Point) le obligó a defenderse de nuevo del joven talento de la factoría austríaca. Por detrás, Bottas paraba en boxes y descendía al fondo de la clasificación.

Finalmente, en el octavo giro se relanzaba la cita nocturna con el desierto y Hamilton lograba contener a un Verstappen que no dispuso de la mínima oportunidad de inquietar al británico. Si el #33 establecía una vuelta rápida, el #44 respondía en un domingo de control, cediendo el mando únicamente en cinco de los más de trescientos kilómetros del GP de Bahréin.

Cómodamente instalado en la tercera plaza, el mexicano Sergio Pérez dirigía su Racing Point a un meritorio podio, pero a tres vueltas del término del evento el motor de su bólido cedía, entregando ese puesto en el cuadro de honor al Red Bull de Alexander Albon. El anglo-tailandés solventó la papeleta y precedió en la línea de meta a los McLaren de Lando Norris y Carlos Sainz. La escudería de Woking recuperó un terreno vital en la pugna por la medalla de bronce en ‘Constructores’. El español, equipando el compuesto blando en los compases iniciales, protagonizó una espectacular remontada desde el decimoquinto lugar.

La avería en la unidad de potencia del RP20 de Pérez permitió al galo Pierre Gasly concluir sexto con las gomas de su AlphaTauri en las lonas al completar un stint con los duros de nada menos que 32 vueltas. Daniel Ricciardo fue otro de los beneficiados por la segunda intervención del coche de seguridad, ya que su Renault acarreaba serios problemas de suspensión con los que el R.S.20 #3 botaba en el asfalto pérsico. El australiano libró varias vibrantes peleas en la pista con Esteban Ocon, terminando este último noveno. Bottas consiguió intercalarse entre los del rombo al remontar hasta P8.

Charles Leclerc cerró la zona de puntos con su Ferrari. Los SF1000 volvieron a mostrarse completamente indefensos en velocidad punta, siendo el monegasco superado en numerosas ocasiones en los puntos en los que la misma primaba. Sebastian Vettel, decimotercero, trasladó por radio a su ingeniero su enfado con el #16 por sus movimientos en ambas salidas. El alemán, calificando su coche de ‘inconducible’, terminó a espaldas de Kvyat -penalizado con 10” por su colisión con Stroll- y George Russell (Williams).

En el grupo más retrasado, conformado por Nicholas Latifi (Williams), Kimi Räikkönen (Alfa Romeo), Antonio Giovinazzi (Alfa Romeo) y Kevin Magnussen (Haas), acabó liderado por el canadiense, aunque por estrecho margen sobre los artefactos construidos en Hinwill.

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