El pasado sábado se produjo un acontecimiento que perdurará por décadas en la memoria de la familia Armas. Mientras Iván padre regresaba al Rallye Villa de Santa Brígida después de ocho temporadas, su tocayo e hijo se enfundaba el mono y se ajustaba el casco para debutar en las labores de copilotaje con apenas dieciséis años de edad. El participante más joven de la prueba inaugural del Campeonato Provincial de Las Palmas de Rallyes sobre Asfalto cumplió con creces su cometido y dirigió a su progenitor a la segunda plaza de la general.

Los países nórdicos europeos acostumbran a la pronta iniciación de pilotos en el automovilismo. Los ejemplos más recientes los encontramos en figuras como Kalle Rovanperä y Oliver Solberg, que comenzaron a competir y luchar por títulos en plena adolescencia. Uno de los factores más importantes en la formación de estas dos estrellas que actualmente despuntan en el Mundial de Rallyes fueron sus padres, ambos vencedores en pruebas del máximo certamen. Si descendemos de la esfera internacional a la regional, identificaremos un caso muy parecido al de los oficiales de Toyota y Hyundai: el de Iván Armas González.

Hablamos de un joven con 16 años de edad recién cumplidos y amante de la gasolina desde su mismo nacimiento. Su progenitor, Miguel Iván Armas Hernández, caló en la afición canaria desde su debut en el Ralle Villa de Santa Brígida del 2005, año en el que precisamente nació su discípulo. Sus espectaculares maneras al volante de un BMW M3 E30 se conjugaron en una efectividad que cuatro temporadas después le permitieron luchar por los podios. En todas esas campañas de confirmación se reencontraba a su paso por los parques de trabajo con Armas Junior, que a medida que crecía colaboraba más decididamente con el equipo.

Y así hasta que el pasado sábado debutaba en el baquet derecho del Porsche 997 GT3 Cup Rallye 2010 que su padre adquirió a principios de la campaña 2019. El único requisito establecido en el reglamento de la Federación Canaria de Automovilismo para copilotar en las pruebas deportivas que se desarrollen en su ámbito territorial es el de tener, como mínimo, 16 años en el momento en el que se tramita la licencia. Ya con este punto cumplido, solamente restaba escoger el evento adecuado, que para los Armas fue el XXXVII Rallye Villa de Santa Brígida, ronda inaugural del Campeonato Provincial de Las Palmas de la especialidad.

Padre e hijo completaron varias vueltas en el Circuito de Maspalomas para adaptarse el uno al otro dentro de un habitáculo. La misión encomendada a Armas Jr. no resultaba sencilla. Sobre él recaían un sinfín de responsabilidades. Cantar las notas al compás ideal, revisar presiones de neumáticos antes y después de cada especial, dominar el roadbook a la perfección, realizar las operaciones correctamente en el carnet de ruta… por mencionar algunos de esos cargos vitales. Además, actuaría de psicólogo de un Armas Sr. que arribaba a las carreteras satauteñas con el recuerdo de su accidente en el Rallye de Maspalomas todavía circulando por su mente.

Con los nervios propios de un estreno como el que vivió el pasado sábado, Armas Jr. se toparía con tramos diametralmente opuestos en características. De lo angosto de Pino Santo a las interminables rectas de San Roque y La Gavia. Sin embargo, se defendió brillantemente en todo tipo de terrenos e incluso revitalizó la moral de su papá para recuperar la confianza que había perdido en su incidente en el ‘Maspalomas’. Las declaraciones de Armas Sr. en las asistencias intermedias lo evidenciaban: “el copiloto se está comportando muy bien, al 100%, no asimilaba que me dijese ‘papá, a fondo’ en las zonas rápidas”.

Además, la saga Armas se enfrentaría a problemas de dirección, con la segunda marcha del Porsche y un trompo en las paellas de Pino Santo. No obstante, la complicidad absoluta entre ellos y las excepcionales sensaciones del menor de la familia dentro del potente vehículo de Stuttgart les permitieron recomponerse con soltura e inquietar a los líderes hasta la cronometrada decisiva. Con la segunda plaza garantizada, se decidieron por nadar y guardar la ropa en un fin de semana de ensueño con el que Armas Jr. abre un currículum que, a buen seguro, se ampliará en los próximos meses.

Foto: Daniel García Photography

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